lunes, 1 de octubre de 2012

Principales efectos causados a un grupo de ex funcionarios del Banco Anglo Costarricense: (15 años después del cierre)”




Introducción


El 14 de setiembre de 1994, se dio a conocer la noticia del cierre del Banco Anglo. En ese momento lo primero que pensamos fue en, ¿cómo era posible tal situación, si era un banco del Estado?.

Las noticias e inquietudes iban enfocadas a la interrogante de qué iba a suceder con la cartera como tal. Filas de ahorrantes, al lunes siguiente, reclamando sus dineros que, con mucho esfuerzo habían guardado en esa institución. 


Empresarios preocupados por tener casi todas sus cuentas en ese banco y acreedores tratando de ocupar un primer lugar al momento en que se liquidaran las cuentas y, por supuesto, no faltaron las filas de los empleados a quienes no los dejaban ingresar al edificio ni para cobrar sus salarios.


Por otra parte, no faltaron los deudores que recibieron la noticia con positivismo y se aprovecharon de la situación para no pagar sus deudas. 
Todas y cada una de las instituciones que por una u otra razón, estaban involucradas, o tenían la obligación de externar algún tipo de criterio o seguimiento al caso, inmediatamente se dieron por notificadas e iniciaron su labor según su competencia, así como las que debían actuar para rescatar la cartera crediticia del extinto banco.

Una conferencia de prensa, del entonces Presidente de la República, Señor José María Figueres, se apoderó de todos los medios de comunicación, donde con mucha seguridad y con un discurso casi creíble, daba las justificaciones y los motivos por los cuales era necesario y casi inevitable el cierre del banco.


 Fue todo un descalabro financiero nacional y un tema que se escuchó por mucho tiempo hasta el día de hoy.


Pero, ¿pensamos de igual forma en los funcionarios que en ese momento se estaban quedando sin trabajo? ¿Pensamos en cómo iban a seguir su vida como si nada hubiera pasado? ¿Pensamos en sus familias y en cómo iban a ser vistos sus hijos en los centros de estudio? ¿Pensamos en aquellos que estaban a punto de llegar a su jubilación? ¿Pensamos en los que tenían deudas con otras instituciones tanto financieras 14 como de estudio? Seguramente no. Difícilmente alguien pensó en eso, pero los que sí lo pensaron eran los que estaban pasando por ese amargo momento.


Se escribieron artículos respecto a los efectos jurídicos que iba a causar el cierre a nivel social y económico. Se publicaron libros sobre el tema en general, se buscaron sanciones morales para los morosos y se pidió cárcel para los responsables del cierre.


Fue tema de múltiples informes a nivel nacional e internacional pero ¿Se escribió sobre qué iba a suceder con los funcionarios de ese entonces? ¿Se les exigió a los representantes del Banco, de ese entonces, un compromiso para que sus empleados no quedarán desamparados? ¿Se les ayudó a reubicarlos en los diferentes bancos del Estado, como se distribuyó la cartera crediticia hacia los otros bancos estatales? Otra vez la respuesta es no. Muchos quedaron sin trabajo por mucho tiempo, y otros no volvieron a ocupar un puesto en ninguna institución bancaria ni financiera del Estado.


Algunos ex – trabajadores del Banco Anglo, por sus propios medios, sin la ayuda de ninguna institución estatal, lograron ubicarse en algún banco o por lo menos se dedicaron a distintas actividades menos a lo que hacían en el Banco o para lo que se habían preparado académicamente, y lo que es peor, todos terminaron socialmente responsabilizados de la quiebra; fueron etiquetados, no importaba cuál hubiera sido el puesto que se ocupaba en ese momento, eran empleados del Banco Anglo y eso fue suficiente para cerrarles las puertas de muchos lugares, tanto privados como instituciones públicas.


El Trabajo que a continuación se desarrollará tratará de evidenciar las situaciones que tuvieron que soportar y aún enfrentan, varios de los empleados del banco Anglo, tales como humillaciones, discriminación, burla, el etiquetamiento, una vez que éste fue cerrado por el Consejo de Gobierno de ese entonces.


También se demostrará la falta de solidaridad por parte del Gobierno de Costa Rica y de las instituciones competentes, en diferentes campos, en este caso, sobre todo en la falta de solidaridad para con las personas que trabajaban en el Banco Anglo al momento de su cierre.


Este trabajo se logró con información obtenida de una entrevista que se les realizó a un grupo de 30 ex empleados del Banco. 


En esta entrevista se preguntaron aspectos relacionados con sus puestos que habían tenido en el tiempo que trabajaron en el Banco, su cambio de vida, problemas de discriminación y etiquetamiento que enfrentaron al momento de volver a colocarse en algún trabajo, problemas de salud, problemas familiares, no cancelación de sus derechos laborales, la forma en cómo les afectó tal decisión, entre otras.


Todas las personas entrevistadas fueron localizadas de manera diferente. Muchos se localizaron en el Banco Nacional, otras en la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, otros por teléfono, también recomendados por otros ex funcionarios. Se localizaron personas en empresas privadas y por medio de familiares.


Por otra parte se tuvo la oportunidad de entrevistar a un grupo de cinco ex empleados ya pensionados, los cuales, actualmente, están luchando porque se les reconozcan y homologuen sus puestos que desempeñaban hace más de 15 años, a los que, en sus mismas condiciones, están desempeñando hoy día funcionarios de otras dependencias bancarias.


Finalmente, es importante rescatar que este trabajo es exploratorio, toda vez que no se tiene conocimiento de que se haya realizado uno igual o similar. La información suministrada por cada uno de los entrevistados, fue dada como primera vez para un trabajo de esta índole.




Estudiante :Heidy María Oviedo Quesada

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